¿Por qué el dolor regresa cuando creías estar bien? La realidad del duelo no lineal.
Creí que estaba mejor, hasta que una conversación cualquiera me rompió por dentro otra vez. Fue ahí cuando entendí que no era paz lo que sentía… era ausencia.
Pensé que estaba bien… hasta que el dolor regresó. A veces una cree que ya pasó. Que la tormenta se fue. Que el dolor bajó. Que, aunque quede un vacío… al menos hay calma. Y por un rato, se siente así. Respiras mejor. El pecho no pesa tanto. Puedes seguir con tu día sin sentir que te estás rompiendo por dentro.
Y entonces te preguntas, casi con miedo a decirlo en voz alta: ¿Ya estoy mejor… o solo dejó de doler por un momento? Pero en el fondo, lo sabes. El dolor no se ha ido; solo está en silencio, como el ojo del huracán. Todo se calma y por un momento crees que ya pasó… hasta que vuelven las ráfagas. Sin aviso. Sin permiso. Y te atraviesan otra vez.

Cuando no es paz, es desconexión emocional
No era paz. Era ausencia. Me enfermé y ahora lo veo claro: mi cuerpo estaba ocupado recuperándose fisicamente y no había espacio para sentir el resto. Y el resto… era todo.
No sentía tristeza, ni rabia, ni nada que pudiera nombrar. Solo un vacío silencioso. Y como no dolía… empecé a dudar. ¿Estoy mejor o me desconecté otra vez para no sentir? Mi terapeuta siempre lo dice: hay que sentir. Porque lo que no se siente, no se va. Y si, lo sé. Pero esta vez no era que estuviera evitando; era que no había nada disponible emocionalmente. Le dije a una amiga que me sentía en paz, pero el verdadero riesgo no era el dolor en sí. Era empezar a llamar “paz” a la desconexión emocional… y perder la capacidad de reconocer lo que realmente me estaba pasando.
El disparador: Por qué el dolor regresa de repente
No fue un gran momento dramático. Fue una mesa normal, una conversación común, y una frase dentro de mí que lo cambió todo: “Nunca voy a ser yo“.
Estaba sentada con compañeros de trabajo. Hablaban de sus vidas, de sus hijos, de embarazos y cesáreas. Yo seguía ahí, asintiendo, sonriendo cuando tocaba, diciendo lo justo para sostener la conversación. Hasta que pasó. Algo dentro de mí se cerró. Fue inmediato, como si mi cuerpo hubiera entendido antes que yo lo que esas palabras estaban tocando.
El pecho se apretó, la garganta se cerró y apareció esa frase, clara y brutal: “Nunca voy a ser yo”. No la dije, pero me atravesó completa. Me levanté, fui al baño, cerré la puerta y lloré en silencio. Ese tipo de llanto que intentas controlar, como si alguien pudiera descubrirte. Respiré como pude, me miré al espejo, me limpié la cara y regresé a la mesa. Regrese a la versión de mí que parece estar bien. Porque si algo sé hacer bien…
es eso.
El dolor silencioso: Sanar la infertilidad y la pérdida
Y eso fue lo más solitario de todo. Nadie en esa mesa sabe lo que estoy viviendo. No saben de los tratamientos, del desgaste, de la pérdida. No saben lo que significa terminar un proceso así con las manos vacías.
Y no es culpa de ellos; ellos están viviendo sus vidas. Pero hay conversaciones que, sin querer, te recuerdan exactamente lo que perdiste. Y en esos momentos, el dolor emocional vuelve y algo dentro de ti se rompe. Otra vez.
Volví a funcionar hasta que ya no pude. Fue en el carro, al cerrar la puerta, cuando ya no había nada que sostener. El silencio era pesado y entonces salió todo: las lágrimas, la rabia, el cansancio. Ahí lo entendí: el dolor no desaparece, a veces solo se guarda. A veces el cuerpo lo pausa hasta que tiene la fuerza para sentirlo de nuevo.
Cómo aceptar un dolor que sigue regresando
Sentí ese vacío en el estómago y pensé: ¿Esto va a ser para siempre? ¿Cómo se hace paz con algo que se siente tan injusto? Estoy intentando entender, aceptar y seguir. Pero hay días en los que pesa demasiado. Estoy cansada de cargar esta pérdida para la que no estaba preparada. Sin embargo, si hoy estás aquí y sientes que todo volvió, quiero que sepas algo: sentir de nuevo no significa que retrocediste.
- Sanar no es dejar de sentir, sino poder sostener lo que vuelve.
- Si el dolor regresó, es porque tu cuerpo por fin tuvo espacio para sentir la verdad.
- Seguir aquí, respirando y sosteniéndote como puedes, también es fuerza.
Si hoy te tocó uno de esos días en los que todo vuelve, no tienes que poder con todo. Solo con este momento.
Escribir ha sido mi ancla en estos días de ráfagas inesperadas. Si tú también sientes que el dolor vuelve y necesitas un lugar seguro para volcarlo, diseñé un recurso que me ha ayudado a sostener lo que vuelve. [diario digital]
Sobre la Autora
Soy Alice, y estoy en el proceso de reclamar mi propia historia. A través de mi blog, Finding Myself: Discovering Alice, documento las ráfagas y las calmas de un duelo que aprendí que no es lineal. Tras transitar caminos de pérdida y autodescubrimiento, fundé Ailana Studio: un espacio dedicado a crear recursos digitales y herramientas terapéuticas para quienes, como yo, buscan sanar con honestidad.
Mi misión es acompañarte a sostener lo que vuelve, recordándote que incluso en los días de vacío, seguir respirando es un acto de valentía.


